Opinión: La energía verde abrirá el camino hacia la conservación

“Ubicación, ubicación, ubicación” es el mantra de los agentes inmobiliarios cuando aconsejan a posibles compradores a la hora de adquirir una vivienda. También debe ser la idea inicial, intermedia y final que habite en las mentes de los diseñadores de proyectos de energías renovables. Esto es especialmente cierto en Oriente Medio, un lugar en el que el sector de las energías renovables se encuentra en auge, con niveles de inversión sin precedentes.

Existe un consenso generalizado sobre la idea de que las nuevas tecnologías deben satisfacer los requisitos energéticos a nivel mundial, mientras intentamos dejar a un lado los combustibles fósiles como parte de nuestros esfuerzos para combatir el cambio climático. Tampoco caben muchas dudas de que las energías renovables y sostenibles son parte de la solución.

Algunos países, como Alemania, se encuentran en mitad de una transición energética a largo plazo, tras tomar la decisión de eliminar gradualmente las centrales eléctricas nucleares y de combustión de carbón. Por ejemplo, Rotterdam ha establecido un ambicioso objetivo propio para reducir el nivel de emisiones de dióxido de carbono a la mitad de los niveles alcanzados en 1990 antes del año 2023. Copenhague aspira a convertirse en la primera capital neutra en carbono para el año 2025. En Oriente Medio y el Golfo, una región que sufrió una verdadera transformación con el descubrimiento de los yacimientos petrolíferos y gasíferos, los países se preparan para un futuro en el que los pozos de petróleo se hayan agotado y buscan diversificar sus economías.

Aquellos países cuya riqueza se basa en los combustibles fósiles son pioneros en el desarrollo de energías alternativas y modelos económicos y sociales más sostenibles. La ciudad de Masdar City, situada en los Emiratos Árabes Unidos y justa sede de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena), se ha diseñado como un entorno urbano libre de carbono y de desechos. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes unidos se encuentran a la cabeza de la investigación en medios para el aprovechamiento de los recursos naturales, gracias al desarrollo de su enorme potencial para la explotación de la energía solar y eólica.

Más allá de la construcción y el mantenimiento, la idea es no producir emisiones de carbono o producirlas en cantidades mínimas; de este modo, se reduce la contribución humana a la generación de gases de efecto invernadero, agravantes del cambio climático. Sin embargo, la historia es un poco más compleja. Independientemente del grado de contaminación generado por la producción energética, a menudo existe un precio medioambiental que pagar por su transmisión: la electricidad debe llegar desde donde se produce hasta los consumidores, y esto requiere una infraestructura de postes y cables.

Algunos países europeos, como Hungría, han hecho grandes avances y han soterrado el cableado eléctrico. Con ello han reducido la mortalidad de especies amenazadas como la otis tarda, una de las aves voladoras de mayor tamaño.

La lección que debemos aprender con las energías renovables es hacer lo correcto desde el principio y evitar los conflictos y costes de tener que enmendar los errores. Esto implica una planificación adecuada y una designación de zonas para turbinas que no solo esté basada en la fuerza del viento, sino también en un menor impacto en la fauna o en un ajuste del diseño y la disposición para tener en cuenta a las especies migratorias. La Convención sobre Especies Migratorias y su acuerdo derivado sobre las aves acuáticas del eje migratorio de África y Eurasia (AEWA) establecieron una serie de directrices junto con la Irena sobre la mejor forma de desarrollar energías renovables teniendo en cuenta los problemas ambientales. Estas directrices fueron aprobadas por las 120 partes de la Conferencia de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres de 2014 en Quito.

Oriente Medio, además de contar con un enorme potencial relativo a la energía eólica y solar, forma un cuello de botella geográfico en una importante ruta migratoria del eje de África y Eurasia. Asia Occidental conforma una estrecha franja de tierra entre el mar y el desierto, con un número limitado de zonas adecuadas para servir como escala a los millones de aves que migran dos veces al año para buscar sus zonas de cría e hibernación. El problema va más allá de la amenaza de electrocución y de colisión con tendidos eléctricos y turbinas, dos cuestiones que pueden abordarse mediante modificaciones del diseño y una disposición sensata, incluso apagando las turbinas en períodos especialmente conflictivos. Algunos estudios recientes demuestran que los parques eólicos también pueden causar un mayor impacto ambiental en los lugares en los que se ubican, con una notable disminución de las poblaciones de aves de pequeño tamaño en un radio de 4,5 km alrededor de las instalaciones.

Los Emiratos Árabes Unidos celebraron una exclusiva cumbre sobre la conservación de las rutas migratorias, que unió a expertos, sociedad civil, gobiernos y organizaciones internacionales, para estudiar el camino a seguir en el desarrollo de las energías renovables, de forma que no vaya en detrimento del medio ambiente. La celebración de una cumbre internacional y transversal es un indicativo del nivel de concienciación de los Emiratos de que las soluciones residen en la cooperación internacional y en la adopción de una visión holística. El destino de una red compleja como es la ruta migratoria transcontinental no puede recaer en las manos de un solo país. Los esfuerzos colaborativos son los que garantizarán el futuro del patrimonio natural común.

El Dr. Bradnee Chambers es el Secretario Ejecutivo de la Convención sobre Especies Migratorias de las Naciones Unidas.

 

Last updated on 11 September 2018