Unidos para combatir los delitos contra la fauna silvestre pero también para impulsar la conservación

Londres era el lugar donde estar esta semana, si usted es uno que combate los delitos contra la fauna  silvestre del mundo. Los Príncipes Carlos y Guillermo, el dúo más conocido que combate los delitos  contra la fauna silvestre y al que se unió allí una impresionante nueva coalición de jefes de estado,  ministros y funcionarios de 50 países para poner fin a la caza furtiva de elefantes, rinocerontes y al  comercio ilícito de animales en peligro de extinción relacionado con el terrorismo y el crimen
organizado.

La cumbre fue el resultado del llamamiento que hicieron el año pasado los Príncipes para declarar la  guerra a los delitos contra la fauna silvestre. Su preocupación está plenamente justificada y las  estadísticas son horripilantes: en 1979 había 1,3 millones de elefantes en el medio silvestre de África,  hoy hay posiblemente unos 500.000, de los cuales mueren en promedio unos 100 al día a manos de  los cazadores furtivos. A principios del siglo XX había unos 500.000 rinocerontes; hoy no llegan a
30.000. Los niveles de caza furtiva se han disparado en modo alarmante: en 2007 murieron 13  rinocerontes en Sudáfrica, el año pasado la cifra ascendió a más de 1.000.

Otros mamíferos estudiados en menor profundidad, tales como los antílopes Addax y las gacelas  dama en África del norte están experimentando también graves reducciones de su número, debido a  la caza furtiva y la sobreexplotación. Sólo unos pocos centenares de ejemplares de ambas especies se  mantienen en Níger y Chad.

El comercio ilegal de fauna silvestre es un gran negocio que totaliza un valor anual de 20.000  millones de USD, gran parte de él controlado por organizaciones criminales, según la Interpol. En  1989 se decretó la prohibición del comercio internacional de marfil, en virtud de la Convención de las  Naciones Unidas sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres  (CITES). Pero con los precios del marfil a 3.000 USD por kilo (veinte veces más el del cuerno de  rinoceronte) y la demanda insaciable de los mercados, principalmente de Asia, los beneficios tientan  a muchos a burlar las leyes.

En Londres esta semana 46 gobiernos se han comprometido a aplicar las políticas acordadas y a  fortalecer las leyes relativas a la fauna y flora silvestres. Los conservacionistas, en un simposio  organizado por la Sociedad Zoológica de Londres, habían hecho anteriormente un llamamiento a  adoptar medidas en un frente amplio: una legislación más fuerte, guardias forestales de primera  línea mejor equipados, y campañas de sensibilización para reducir la demanda. Ya se han dado pasos
prácticos: Gran Bretaña envió 25 paracaidistas para instruir a los guardias forestales kenianos que se  enfrentan a cazadores furtivos bien armados, mientras que la UE está prestando actualmente apoyo  a la CITES financiando la iniciativa MIKES (Minimización de la matanza ilegal de especies en peligro)  en sucesión a la iniciativa MIKE (Supervisión de la matanza ilegal de elefantes). 

El control de la caza furtiva es sólo una parte de la batalla. Se necesitan también políticas de  conservación más amplias, acordadas a nivel internacional. La CITES trabaja en estrecha colaboración  con la Convención de las Naciones Unidas sobre las especies migratorias, ya que los dos se  complementan mutuamente: la primera ocupándose de la reglamentación del comercio internacional, la última con su mandato de promover la cooperación internacional para conservar las especies que cruzan las fronteras internacionales. En el marco de la CMS, los trece países de África  occidental que tienen elefantes han acordado conservar sus poblaciones remanentes, que posiblemente totalizan apenas unos 7.000 ejemplares, lo que representa el 2% del total del continente. En este caso, los hábitats fragmentados y los conflictos con las actividades humanas, más que la caza furtiva, constituyen las mayores amenazas. Habiendo alcanzado actualmente la caza furtiva niveles que requieren medidas urgentes, los países de África central se beneficiarían, sin duda, si concertaran un acuerdo análogo y determinaran las medidas inmediatas que deberían adoptarse. Indicando que están decididos a poner orden en su trastienda, podrían incentivar a quienes disponen de los recursos y conocimientos necesarios a intervenir. Pero no deben hacerse ilusiones de que será una tarea sencilla: algunos de los puntos más críticos del mundo, por lo que respecta a la biodiversidad, son zonas de guerra y la caza furtiva alimenta la inestabilidad política, creando un círculo vicioso en el que las ganancias que derivan del marfil se utilizan para impulsar los disturbios.

Sirviéndose de la CMS para señalar la importancia que atribuyen a la fauna silvestre migratoria, los gobiernos asumirían un compromiso inequívoco de conservar su propia fauna silvestre en peligro de extinción. No hay ninguna razón plausible para renunciar a repetir el éxito de la iniciativa dirigida por la CMS en relación con el antílope saiga, en que las cifras se están recuperando lentamente, después de haberse reducido en un 95% en los diez años posteriores a la caída de la Unión Soviética.

La inclusión de las poblaciones de elefantes africanos, en situación de máxima vulnerabilidad, en el Apéndice I podría constituir una medida positiva que podría adoptarse en la Conferencia de las Partes de la CMS a finales de este año en Ecuador. Otra medida sería la aplicación de medidas de conservación acordadas y concertadas a nivel internacional. Ambas formarían los elementos básicos para la recuperación de las poblaciones de elefantes. Pero la batalla se ha de librar todavía en dos frentes: en África, la batalla literal contra los cazadores furtivos, pero igual de importante, se ha de combatir y ganar la batalla de los corazones y las mentes en los países donde la demanda de marfil está empujando a los elefantes al borde de la extinción.

El Dr. Bradnee Chambers es el Secretario Ejecutivo de la Convención del PNUMA sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres

Last updated on 19 March 2014

Type: 
Op Ed
Threats: 
Illegal trade